sábado, 2 de enero de 2016

HISTORIA DEL BONSAI EN CHINA Y EN JAPÓN


ANTECEDENTES HISTORICOS
 
El arte de formar árboles en pequeños recipientes se ha venido practicando durante siglos. A pesar de que existe constancia del cultivo de árboles en maceta contemporáneamente en Europa y en el Este, el honor del desarrollo de esta habilidad en la forma de arte conocida como bonsai debe recaer en los japoneses.

EL BONSAI EN CHINA

En China, el cultivo en macetas de árboles empequeñecidos se ha venido desarrollando durante más de mil años. Esta práctica se deriva probablemente de los principios del Taoísmo, cuyos seguidores creen que la presentación de ciertos fenómenos naturales, tales como montañas o árboles, les permite centrarse en las propiedades mágicas que contienen y obtener de este modo alguno de sus poderes.
 
Cuanto más grande la reducción en tamaño, mayor se creía que era la concentración de poderes mágicos. Los Taoístas creían que una forma torcida, contorsionada, representaba los cuerpos grotescamente torcidos de aquellos que deseaban entrar en el «otro mundo» (el mundo más allá de la muerte). Aquellos que alcanzaran la inmortalidad serían muy viejos, torcidos y distorsionados, lejos de su forma original, y su apariencia sería encogida y marchita.
 
Como puede esperarse de un país de tan variada topografía, se fueron produciendo variedades regionales en el estilo de cultivar árboles en maceta a medida que fue creciendo su popularidad. Durante las dinastías Ming y Ch'ing (1368-1644 y 1644-1911, respectivamente), los árboles en maceta reflejaban, hasta cierto punto, el paisaje que les rodeaba y las tradiciones locales. En el distrito de los Lagos predominaba el estilo de «copa plana» en contraste con el estilo «Pagoda» de la región de Yangchow.
 
Estos efectos se conseguían mediante el tratamiento de los árboles sin que los coleccionistas confiaran únicamente en los naturalmente empequeñecidos para lograr ese efecto. Existe un cierto número de pinturas de los siglos XII y XIII en que aparecen árboles en macetas, destacando "Mirando en el Baño", atribuido a Chang Tse-tuan, y "El Pino Inclinado de Li Shih-hsing", de gran interés especialmente esta última ya que es la pintura de un pino en una maceta. El motivo de todo ello quedará claro más adelante.
 
A comienzos del siglo xx los cultivadores Cantoneses comenzaron a trabajar en árboles utilizando el método "crecer y cortar". Así produjeron árboles de apariencia antigua y nudosa, a ojos de los occidentales, que recordaban las pinturas chinas. Esta escuela de cultivo bonsai se conoce como escuela «Lingnan» y se ha impuesto a los métodos antiguos del cultivo de árboles, que ahora sólo se practican en ciertos centros del arte de la jardinería, como es Suchow.
 
EL BONSAI EN JAPÓN
 
La historia del bonsai en Japón no abarca un período tan dilatado. El primer registro auténtico japonés de bonsai aparece en 1309, en una pintura sobre pergamino de Takakane Takashina, conocido como Kasugagongen-genki. Otros registros escritos o pintados de fecha similar indican que el bonsai era conocido y apreciado por la aristocracia durante el período Kamakura (1180-1333), cuando se colocaban cerca de las casas o en las terrazas árboles que crecían en recipientes de cerámica especiales.
 
El tratamiento o formación de árboles mayores también se practicaba en este tiempo, coincidiendo con un considerable y creciente interés en la arquitectura de jardines. Sin embargo, el bonsai llegaría a ser más conocido durante los dos siglos y medio del período Muro machi. Una conocida pieza de teatro Noh Hachi-no-ki (Árboles en Macetas), escrita por Seami (1363-1444), se basaba en la significación de tres bonsai, un pino, un cerezo y un albaricoquero, para su dueño, Tsuneyo, un pobre labrador, que sin embargo los quemó una noche de nieve para calentar a un inesperado huésped. El huésped, aparentemente un sacerdote, era en realidad el antiguo Regente del Shogunato Kamakura, Tokiyori.
 
Los árboles naturalmente enanos se coleccionaban y colocaban en macetas, pero sólo fue hacia finales de ese período cuando se empezó a desarrollar la idea de mejorar la forma de esos árboles salvajes. Ya entonces, árboles jóvenes se trataban en un estilo denominado «tako», para satisfacer las demandas de las cada vez más poderosas clases de mercaderes y comerciantes que se iban interesando en las artes.
 
Para satisfacer sus necesidades se produjeron comercialmente muchos árboles de estilo «tako», cuyos troncos recibían forma mediante rollos de cáñamo, colocados a igual distancia y de tamaño decreciente para proporcionar una forma global piramidal y el efecto de un árbol retorcido, nudoso.
 
El período Tokugawa (1603-1867) que siguió fue un período de paz bajo un gobierno feudal. El desarrollo de las artes se convirtió en una importante preocupación, y hacia el final del período tanto el bonsai como otras técnicas japonesas de horticultura llegaron a altos niveles de perfeccionamiento. Se realizaron grandes avances en el desarrollo de plantas ornamentales de jardín y también en las técnicas asociadas con la jardinería y la arquitectura de jardines. En especial, el bonsai se benefició del gran interés en la escuela de pintura del Sur y del desarrollo del bonsai de estilo literati.
 
Durante un tiempo, los árboles grotescamente distorsionados fueron considerados como buen bonsai, pero esta tendencia, afortunadamente, duró poco tiempo. Durante el principio del siglo XVIII, muchos de los estilos de bonsai que han llegado a nuestros días se encontraban en el plantel de lbei Ito, destacado horticultor y autor. Una ilustración de dicho plantel por Kiyo-haru muestra árboles en cascada, llorones, de doble tronco y de otras formas, pero no árboles tratados según el método «tako». Los recipientes usados en los bonsai eran, hasta y después de este período, de una mayor profundidad que los utilizados hoy.
 
Hasta principios del siglo XIX, en el Kinsei-jufti, publicado en 1830, no existe mención de macetas menos profundas y de una mayor variedad de formas. En 1867 cae el gobierno feudal y Japón entra en el mundo moderno. En tanto se ensanchan los horizontes, las ideas nuevas se desarrollan a gran velocidad y el bonsai se beneficia de este momento.
 
Los bonsai «naturales» eran buscados ansiosamente en las montañas por profesionales. Ellos disponían de la suficiente habilidad y técnica para realzar su belleza. Se montaron muchos planteles para tratar árboles jóvenes de modo que tomaran las formas de los silvestres y así satisfacer las demandas de una sociedad liberal que quería gozar de los placeres anteriormente reservados a la aristocracia y a los ricos. Ya no se trataban árboles con el método «tako», pero la emoción evocada por este estilo quedó retenida en el estilo «horai» practicado por la gente del pueblo de Honai en la provincia de Echigo (al Noroeste del Japón) para el tratamiento del pino blanco japonés, Pinus purvifloru.
 
La variedad glauca, de agujas cortas, conocida como shimofuri, se injerta en gran número de pinos negros (Pinus thunbergii) antes de ser tratados arrollándoles estacas redondas de madera de morera atadas con paja de arroz. Estos árboles se cultivan en campos, se levantan cada año para su tratamiento y luego se replantan, produciendo un adecuado bonsai «tratado» en seis o siete años.



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario