lunes, 4 de enero de 2016

ZAZEN ES ESTAR EN EL MUNDO SIN SER DEL MUNDO

 
En el momento del Zazen en el Dojo, podemos observar el funcionamiento de la Mente.

Por ejemplo: si algunos de vosotros no os ha perturbado un ruido reciente. Es porque estáis con la Mente abierta, concentrados en la Práctica del momento a momento, “aquí y ahora”. Si no es así, la reacción vulgar es molestarnos, lo cual es señal de que aún estamos distraídos con nuestras cosas, es decir, en la Mente Egótica y mundana que desea y compara.

Durante el Zazen el Cuerpo y la Mente se apaciguan, se unifican, quedando a un lado el contenido de la memoria, que como algunos decíamos hace ya muchos años,“el saber, sí ocupa lugar”. 

Está comprobado que los taxistas londinenses que no usan mapa o plano de la ciudad para moverse por ella, tienen muy desarrollada la parte del cerebro que ocupa la memoria.
 

Por la Práctica-Realización se va perdiendo parte de la memoria superflua y se mantiene la memoria útil. En la intimidad de uno mismo vamos encontrando nuestro lugar en el Cosmos y cuando estamos inmersos en lo mundano, sentimos una especie de nostalgia de la Paz y del Silencio que han aparecido en nuestra vida de la mano de la Práctica-Realización.

De alguna manera notamos que “podemos estar en el Mundo sin ser del Mundo”.
 
Podemos presentizar o Vivir el Presente Momento a Momento en muchos espacios  del día. Esto es “ir y volver”. Una vez que habéis llegado hasta aquí (Dojo) sabiendo lo que cuesta dejar la comodidad en estos días de frío o dejar cosas sin hacer y que habrá que hacer más tarde o compromisos, es el momento de aprovechar la Práctica con máxima Atención no permitiéndose distracciones o imaginaciones.

Otro ejemplo: Veros en el Dojo en Zazen a casi todos, me produce un sentimiento de alegría muy especial. Mi Mente y mi Cuerpo perciben deslimitación y continuación en vosotros, como si todos fuéramos un solo organismo.

En Zazen vemos que somos capaces de saltar de un aspecto a otro de la Mente, ya que con su Práctica, en el Dojo primero y en lo Cotidiano después, Realizada por momentos millares de veces, se restablece esa capacidad para “ir y volver” libremente.

El cuidado, el Cultivo de la Práctica Continuada, ayuda a crecer a las semillas de las plantas nuevas.

Cuando uno está sentado en verdadero Zazen, es como una montaña, vive cada presente y esto que se hace en el Zazen va a la Vida Cotidiana.

Los mecanismos condicionados que ocupan la mente, no funcionan en los estados liberados de la Mente. Ése es el propósito. 

Los actos libres no son pensables. Si fueran pensables serían muy lentos. Lo libre es Natural, espontáneo y rápido.

Para Practicar, hace falta Voluntad, pero no sólo algo de Voluntad, sino toda ella, aunque sea sólo por un segundo porque así pasamos durante un segundo de lo Voluntario a lo Impersonal, a lo desconocido, a lo Real. De esto se encarga el Zen, de que seamos capaces de investigar lo desconocido que hay en nosotros y que Practicando y Realizándonos se va desvelando.

 
 

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