lunes, 7 de agosto de 2017

LA MEDITACIÓN ZAZEN O LA PROFUNDIZACIÓN DE LA CONSCIENCIA

 
La exposición y aprendizaje de métodos de desarrollo tiene dos aspectos tradicionalmente utilizados que son el exotérico, o hacia fuera y el esotérico o endotérico, hacia dentro. En Budismo, lo público y lo íntimo se alternan complementándose, siendo más fáciles de comprender las instrucciones habladas y prácticas sencillas empleadas por el mismo Buda y sus descendientes, conocidas como el Pequeño Vehículo o Hinnayana preparatorio, y la meditación, considerada como el Gran Vehículo.
 
El Ego realiza las búsquedas hacia fuera, en el exterior, aprendiendo de la imagen que le devuelven los demás. Cuando ese campo se percibe como rutinario, repetitivo, agotado, inadaptador, “la vista” se vuelve hacia el interior observándose según las Instrucciones; meditando.
 

Hay muchas clases de meditación y todas tienen algo en común y algo especial que las distingue. Quizás las diferencias en su efectividad para profundizar son las que más interpretación conllevan por ser el Ego el activador de conceptos, pensamientos y creencias. Las más vacías atienden a ese aspecto anterior a la racionalidad, intuitivo, desconocido e indescriptible de nuestra Naturaleza cuando esta condición es desprendida.
 
Los niveles de consciencia llegan a integrarse entre sí de la misma manera que las distinciones entre interior exterior, unificándose.
 
El Zazen específico del Soto Zen es el Shikantaza que consiste en “sólo sentarse”.
 
Zazen Mokusho, “silencioso, con una sola mente”, que quiere decir con mente transparente y unificada, sin ocupación de Ego, sin ideas, creencias, opiniones, categorías. Una mente sin Buda, sin imágenes ni sentimientos, una mente impersonal e ilimitada que siempre estuvo ahí y se aprende a reconocer. Sólo de esta manera, sin influencias, las cosas y los seres son vistas tal y como son en cada momento. La mente del muerto es la mente más adecuada pero inoportuna porque ya no necesita nada. Cuando la Talidad de las cosas es vista, la mente que la ve es la del Buda mismo. Buda, Realidad, Talidad: Una sola cosa.

La Práctica de la Meditación Zazen se rodea de algunas ayudas instrumentales para antes de venir al Templo o Dojo, o lugar donde vayas a meditar, durante y después.

Antes de llegar, recomiendo haber comido escasamente y haberse duchado, cambiado de ropa, descargándose por la conductividad del agua, de los iones positivos que dificultan el intercambio de los contenidos celulares y por lo tanto entre la gente. Cuando se habla de buenas o malas vibraciones, supongo que se hace referencia a una facilitación comunicativa electromagnética que se puede notar como cierta relajación, descanso o bienestar. El viaje tiene importancia con respecto a la tranquilización mental, evitando apasionamiento en discusiones o cháchara innecesaria, si vienen varios y lo mismo si viene uno sólo.

Evitar igualmente ropas llamativas, adornos y perfumes sugerentes que distraen.

Medir el gesto, equilibrar la voz, saludar en silencio al encontrarse con los compañeros con una o las dos manos en gassho, sin prisas y flexibilidad alerta.

Evitar los ruidos al andar. Al vestirse, pasar desapercibidos, borrarse, no destacar ni diferenciarse ejercitando la austeridad de la Práctica de los seis Paramitas y el Óctuple Sendero enseñado por los Maestros. La entrada en la antesala o Daitan o la Sala de Meditación o Dojo, hacerla sin dudar y cumpliendo las Reglas como las vestimentas, canto de Sutras y otras costumbres.

La Enseñanza ha de ser actualizada, es decir, sólo ocurre lo que ocurre Aquí y Ahora. Con respecto a las repeticiones sabemos que no somos los mismos pasado un solo segundo. Las condiciones de la Mente varían en apertura constantemente, lo mismo que en cerrazón y bloqueos.

Las condiciones de la sala o lugar de meditación se reducen a la simplicidad, ausencia de ruidos, temperatura media, ni frío ni calor, “pies calientes y cabeza fría”, luz discreta.

Después de la Meditación, ha de protegerse la Consciencia profundizada evitando frivolizaciones o distracciones de cualquier tipo no conducente.

El Mundo es un Dojo para el Budista. Todo es ocasión para la Práctica del Desapego, la Concentración y el Estado de Alerta que controlan al Ego.

Intentar traspasar todo lo que ocurre en una Sanga o una Sesshin (estancia más prolongada que las dos horas de cada día que la escuela Zen abre) es empresa imposible. La asistencia habitual al Zazen y a las Sesshin junto al Sanzen o entrevista con el Jefe del Templo cada mes, son las Tres Prácticas base para considerarse miembro activo tras haber tomado Refugio en Buda- Darma- Sanga, así como la Escalera de las Prácticas que es progresiva en tiempo e instrumentos útiles como zafu, collar, kimonos, ropa de trabajo o samui, sello con nuevo nombre, ropa ceremonia de Té...


 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario