sábado, 28 de julio de 2018

¿COMO APROXIMARNOS A LAS PRÁCTICAS DIARIAS DE LA MEDITACIÓN?


Ud. Sabe que quiere beneficiarse a través de la práctica diaria pero no es capaz de llevarla a cabo. Primero debe tener una actitud mental apropiada hacia la práctica. E segundo lugar debe conocer y usar un método. Antes de poner en práctica su método, es importante que su cuerpo y mente estén relajados. Pero puede ser que Ud. no sepa cómo hacerlo.
 
Tratando de lograrlo puede ponerse más tenso o bien puede relajarse tanto que se dormirá. Ambos extremos son perjudiciales.
 
Por eso es que una actitud apropiada hacia la práctica es tan importante. ¿Cuál es esa actitud?

Debe decirse a sí mismo que el tiempo que pasa todos los días practicando es el más divertido, confortable y placentero de los momentos. Como no pasamos demasiado tiempo practicando, el tiempo en que lo hacemos es muy valioso. Si usted tiene esta actitud hacia la práctica no se sentirá tenso o con sueño cuando medita.
 
¿Ud. Siente que la meditación es un deber u obligación, o sentarse a meditar es un placer?
 
Si no encuentra placer en la meditación, le resultará difícil continuar su práctica. Si el placer no viene naturalmente, trate de cultivar una actitud de placer. Primero, antes de sentarse, recuérdese a si mismo que se sentirá feliz al hacerlo.
 
Recuerdo que cuando era estudiante solía levantarme temprano y luego desayunaba. Desde el desayuno hasta el almuerzo había unas 6 horas. Alrededor de las 11hs. ya estaba hambriento. Mi última clase era de 11 de 12 hs. Cuando tocaba la campana me sentía feliz de saber que era la hora del almuerzo; mi cuerpo y mente estaban sumergidos en felicidad. Este es el tipo de actitud que debería tomarse al comenzar la meditación. Cuando se siente, piense que pasará un momento libre de preocupaciones. En el resto del día siempre hay problemas para resolver. Es como quitarse pesos del cuerpo y de la mente. Debe ser un momento de alivio.
 
Durante la meditación debe dejar todo de lado.
 
Asegúrese que su postura sea la correcta. Una vez que lo logró olvídese de su cuerpo. Si se preocupa por él no podrá relajarse. Dígale entonces a su mente que se libere; que no la restringirá de ningún modo, pensando en esto o aquello. Déjela ir, pero no abandonándose en pensamientos placenteros. Observe su mente, vea a donde se dirige pero no la persiga. Cuando Ud. persigue sus pensamientos, permite que éstos lo controlen.
 
Cuando perciba esta situación, ellos se alejarán por sí mismos. Si Ud. persigue sus pensamientos está restringiendo su atención. Su mente está limitada a esos pensamientos en particular. Cuando Ud. no lo hace, su mente está libre y abierta.
 
Dígale a su mente que puede ir a cualquier lugar que le plazca, pero no la persiga.
 
En este momento su cuerpo estará relajado y su mente liberada porque no la estará restringiendo de ninguna forma. Este es el momento en que más se puede disfrutar. No tiene que hacer nada. Cuerpo y mente está cómodos y si Ud. no tiene ningún pensamiento eso es bueno, continúe así pero cuando ellos resurjan preste atención a su respiración. Si ésta es larga y suave Ud. está confortable. Así ni siquiera tendrá que continuar prestando atención a su respiración.
 
Si su mente está despejada, simplemente siéntese. Pero una vez que comience a sentir su cuerpo, esté seguro que su postura es correcta. Espero que lo pueda lograr. No piense que debe sentarse porque tiene una deuda con alguien.


 

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